Nosotros decimos muchas cosas y pocas las cumplimos o en verdad las sentimos. ¿Cuando nos acercamos a Dios es así? Es igual también, no podemos acercarnos sin que en verdad nuestro corazón tenga lo mismo que diga la boca.
ISAÍAS 29, 13-14
13 Dice, pues, el Señor: Porque este pueblo se acerca a mí
con su boca, y con sus labios me honra, pero su corazón está lejos de mí, y su
temor de mí no es más que un mandamiento de hombres que les ha sido enseñado;
14 por tanto, he aquí que nuevamente excitaré yo la admiración de este pueblo
con un prodigio grande y espantoso; porque perecerá la sabiduría de sus sabios,
y se desvanecerá la inteligencia de sus entendidos.