¿Ya sabes si eres buen cristiano?




Al leer estos 5 artículos anteriores deberíamos darnos cuenta de quienes son los verdaderos cristianos, debemos de llenarnos del Espíritu Santo y llevar la palabra "pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra." (HECHOS 1, 8). También hay que tener en cuenta que siempre el Señor nos ve y sabe todo lo que hacemos, y es por eso que es nuestro deber avalarlo y hacer lo correcto en todo momento, y seremos recompensados con el reino de los cielos " Después recibirán el reino los santos del Altísimo, y poseerán el reino hasta el siglo, eternamente y para siempre." (DANIEL 7, 18)

“Estas buenas nuevas del reino se predicarán”



“Estas buenas nuevas del reino se predicarán en toda la tierra habitada para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin”. (MATEO 24: 14)
¿A qué se refería Jesús? De acuerdo con el Evangelio de Lucas, Jesús “iba viajando de ciudad en ciudad y de aldea en aldea, predicando y declarando las buenas nuevas del reino de Dios” (Lucas 8:1). “Tengo que declarar las buenas nuevas del reino de Dios- dijo él-, porque para esto fui enviado.” (Lucas 4:43.) Al principio mandó a sus discípulos a predicar esas buenas en ciudades y pueblos cercanos, pero más tarde les dijo: “Serán testigos de mí […] hasta la parte más distante de la tierra” (Hechos 1:8; Lucas 10:1).
El ejemplo de los primeros cristianos. Los discípulos de Jesús se pusieron de inmediato manos a la obra. En Hechos 5:42 se narra: “Todos los días en el templo, y de casa en casa, continuaban sin cesar enseñando y declarando las buenas nuevas acerca del Cristo”. Esta labor no la realizaba un grupo selecto, sino todos y cada uno de ellos. Según el historiador August Neander, “Celso, uno de los primeros críticos del cristianismo, se burlaba de que cardadores de lana, zapateros, bataneros, personas de la mayor ignorancia y desprovistas de toda educación fueran celosos evangelizadores”. Jean Bernardi, autor del libro Les premiers siécles de L´Église (Los primeros siglos de la Iglesia), explica que los cristianos debían “hablar en todas partes y a todo el mundo. En los caminos y en las ciudades, en las plazas públicas y en los hogares. En circunstancias favorables o desfavorables”. Como el autor indica más adelante, tenían que llegar “hasta los cabos de la Tierra”.
El párroco anglicano David Watson cree “parte del malestar espiritual que se respira hoy día se debe a la falta de interés de la Iglesia por la evangelización y la enseñanza”.  Es por eso que en cuando puedas da las nuevas buenas, es decir, la palabra del Señor en donde sea y a quien sea.

He dado a conocer tu nombre


“He puesto tu nombre en manifiesto a los hombre que me diste del mundo. Y yo les he dado a conocer tu nombre, y lo daré a conocer”. (Juan 17:6, 26)

¿A qué se refería Jesús? Él dio a conocer el nombre de Dios empleándolo en su ministerio. De seguro lo pronunciaba cuando leía de las Escrituras Hebreas, algo que hacía muy a menudo (Lucas 4:16-21). También enseñó a sus discípulos a pedir. “Padre, santificado sea tu nombre” (Lucas 11:2).

El ejemplo de los primeros cristianos. Hablando con los ancianos de Jerusalén, el apóstol Pedro dijo que Dios había extraído de las naciones “un pueblo para su nombre” (Hechos 15:14). Los apóstoles y los demás discípulos de Jesús predicaban: “Todo el que invoque el nombre de Jehová será salvo” (Hechos 2:21; Romanos 10:13). También incluían el nombre divino en sus escritos. En una recopilación de leyes judías conocida como la Tosefta –que se completó alrededor del año 300- se habla de la quema de escritos cristianos. Allí se dice: “[Los Evangelios] y los libros de los sectarios (probablemente judeo-cristianos) no deben salvarse de las llamas; se dejan que se quemen en su sitio, ellos y el nombre de Dios que contengan”.

¿Quiénes  hacen lo mismo hoy? En el prefacio de la Revised Standard Version de la Biblia –edición autorizada por el Consejo Nacional de las Iglesias de Cristo en Estados Unidos- se dice: “El uso de cualquier nombre propio para el Dios que es uno y único, como si hubiera otros dioses de los cuales él tuviera que ser distinguido, fue descontinuado en el judaísmo antes de la era cristiana y es enteramente inapropiado para la fe universal de la Iglesia Cristiana”. Por eso esta versión empleó el titulo Señor en vez del nombre de Dios. El vaticano, por su parte, no hace mucho fijó la norma a sus obispos: “En las celebraciones litúrgicas, en los cantos y oraciones el Nombre de Dios en la forma del tetragammaton YHWH  no ha de ser usado ni pronunciado”.*

Un joven llamado Sergey descubrió que siendo apenas un adolecente en Kirguistán, vio una película en donde se decía que el nombre de Dios es Jehová, y acepto y reconocio que solo decir Dios como si fuera uno entre muchos no es suficiente sino decir Jehová es decir que es el unico que existe.

*En español, el nombre de Dios a menudo se traduce como Jehová

“Tienen amor entre si”


“Les doy un nuevo mandamiento: que se amen unos a otros; así como yo los he amado, que ustedes también se amen los a los otros. En estos todos conocerán que ustedes son mis discípulos, si tienen amor entre sí.” (JUAN 13:34, 35)

¿A qué refería Jesús? Cristo dijo a sus seguidores que tenían que amarse como él los había amado. Pero ¿de qué modo los amó Jesús? Nunca se dejó influir por los prejuicios que existían contra otras naciones o contra las mujeres (Juan 4:7-10).  También invirtió mucho tiempo y energías en ayudar a otros, aun a costa de su propia comodidad (Marcos 6:30.34). Pero la mayor muestra de amor la dio al entregar su vida. Como él dijo: “Yo soy el pastor excelente que entrega su alma a favor de las ovejas” (Juan 10:11).

El ejemplo de los cristianos. Estos cristianos se llamaban unos a otros hermanos (Filemón 1,2).  En la congregación recibían con gusto a personas de cualquier nacionalidad. Creían que no había distinción entre el mismo Señor (Romanos 10:11, 12). En el año 33, al terminar la fiesta de Pentecostés, los discípulos de Jerusalén “se pusieron a vender sus posesiones y propiedades y al distribuir el producto a todos, según la necesidad que cualquiera tuviera”. ¿Para qué? Para que quienes se acaban de bautizar pudieran quedarse en la cuidad y seguir escuchando las enseñanzas de los apóstoles, citó lo que otros decían de los cristianos: “Mira cómo se aman unos a otros y cómo están dispuestos a morir el uno por el otro”.

Hoy en día. En el libro historia de la decadencia y ruina del Imperio romano se indica que, por siglos, quienes profetizaban ser cristianos se habían “estado causando mucho mayores quebrantos entre sí que cuantos padecieron por las tropelías de los infieles”. Recientemente, un estudio realizado en Estados Unidos reveló una fuerte conexión entre el racismo y las personas religiosas, en su gran mayoría cristianas. Los ciudadanos de distintos países que pertenecen a una misma religión no suelen identificarse unos con otros. Por eso no son capaces de ayudarse –o no se sienten inclinados a hacerlo- cuando surge la necesidad.

Opinión personal. Aunque seamos de religiones diferentes, somos procedentes del mismo Padre y nos ama por igual. Jesús nos indica que nos amaramos unos a otros, y así debe de ser. El racismos no solo es en el color de piel y es por nuestro orgullo regocijado en nuestra religión favorita, esto es ya de por si un pecado. Evitemos caer en el error de enorgullecernos de nuestra religión cuando en realidad somos uno, el diablo busca cualquier oportunidad para tentarnos, pide a Dios que nunca nos deje caer.
Que tengan un día Bendecido.

No son Parte Del Mundo



"El mundo los ha odiado, porque no son parte del mundo.” (JUAN 17:14)
¿A qué se refería Jesús? Él no era parte del mundo porque no intervenía en las cuestiones sociales y políticas de su tiempo. “Si mi reino fuera parte de este mundo, mis servidores habrían peleado para que yo no fuera entregado a los judíos. Pero, como es el caso, mi reino no es de esta fuente.” (Juan 18:36). También enseñó a sus discípulos a rechazar actitudes y formas de hablar y de comportarse censuradas en la Biblia (Mateo 20:25-27).

El ejemplo de los primeros cristianos. En un ensayo religioso, el escritor Jonathan Dymond indicó que los primeros cristianos “se negaron a ir [a la guerra] sin importarles las consecuencias, sea que fuera la vergüenza, la cárcel o la muerte”. Estaban dispuestos a sufrir con tal de mantenerse neutrales. Algo que también los diferenciaba era su elevada moralidad. Por eso se les dijo: “Porque no continúan corriendo con ellos en este derrotero al mismo bajo sumidero de disolución, ellos están perplejos y siguen hablando injuriosamente de ustedes” (1 Pedro 4:4). Como explicó el historiador Will Durant, “con su piedad y su decoro, [los cristianos] constituían una constante censura para el mundo pagano ávido de placeres”.


Permanecen en mi palabra


Esta es el siguiente articulo que te muestra a los verdaderos cristianos y aún faltan más espéralos

“Si permanecen en mi palabra, verdaderamente son mis discípulos, y conocerán la verdad, y la verdad los libertará.” (JUAN 8:31, 32)

¿A qué se refería Jesús? Al decir “mi palabra”, Jesús se refería a lo que él enseñaba. Sin embargo, explico que sus enseñanzas provenían de una fuente superior: “El Padre mismo, que me ha enviado, me ha dado mandamiento en cuanto a qué decir y qué hablar” (Juan 12:49). En una oración a su Padre celestial, Jehová Dios, él reconoció: “Tu palabra es verdad”. Por eso, cuando enseñaba, citaba a menudo lo que Dios había dicho a sus siervos en el pasado (Juan 17:17; Mateo 4:4, 7, 10). Entonces, ¿cómo permanecen en la palabra de Jesús los cristianos verdaderos? Aceptando la Palabra de Dios, la Biblia, como la única fuente de “la verdad” y la máxima autoridad en cuestión de creencias y normas de conducta.

El ejemplo de los primeros cristianos. El apóstol Pablo –el cristiano que más cartas bíblicas escribió- sentía el mismo respeto que Jesús por la Palabra de Dios. Él afirmó: “Toda Escritura es inspirada de Dios y provechosa”  (2 Timoteo 3:16). Además, a los varones que enseñaban en la congregación se les dijo que no debían “enseñar otro mensaje que no fuera el verdadero mensaje recibido de Dios” (Tito 1:7, 9). También se previno a los cristianos contra “la filosofía y el vano engaño según la tradición de los hombres, según las cosas elementales del mundo y no según Cristo” (Colosenses 2:8).

¿Quiénes hacen lo mismo hoy? La New Catholic Encyclopedia dice de los testigos de Jehová: “Consideran que la Biblia es la única base de sus creencias y de sus normas de conducta”. No hace mucho, un hombre de Canadá interrumpió a una Testigo que se estaba presentando y le dijo: “Ya sé quiénes son ustedes”. Y señalando la Biblia de la mujer añadió: “El libro que lleva en la mano es su seña de identidad”.

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