Todos tenemos a alguien a quien admirar pero hay una línea delgada entre admirar e idolatrar. Es sabido idolatrar es pecado. Es bueno admirar a una persona y aprender de lo bueno de ella pero cuando pasa a que sea solo tu centro y dejes de lado a Dios, pasamos a entrar en el pecado y a compartir nuestro amor a él o a negarcelo. Dios es muy celoso de nuestro amor, no acepta que nadie más obtenga nuestra atención, en todo caso le tenemos mucho que agradecer y darle nuestro amor es un poco de lo mucho que tenemos que devolver.
ISAIAS 31, 7
7 Porque en aquel día arrojará el hombre sus ídolos de plata
y sus ídolos de oro, que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras.
OSEAS 10, 2
2 Está dividido su corazón. Ahora serán hallados culpables;
Jehová demolerá sus altares, destruirá sus ídolos.
LEVÍTICO 19, 4
4 No os volveréis a los ídolos, ni haréis para vosotros
dioses de fundición. Yo Jehová vuestro Dios.