Nuestro aliento acaba cuando sale de nuestros cuerpos pero
nuestras palabras y acciones duran por décadas. Fue lo que yo escribí hace unos días en un comentario de una amiga y esto me llevó a pensar que muchos hombres que no están ahora pero si están sus palabras, no hace falta mencionarlos pero sí hay uno que ciertamente no está físicamente pero sí espiritualmente a nuestro lado es Jesús y sus palabras han durado por muchos siglos y siguen enseñando cosas que necesitamos para nuestra vida diaria.
Muchos hombre quieren ser recordados y llegar a las personas de una forma o de otra, muchos optan por el mal camino porque creen que imponiendo su poder pueden llegar hacer una marca en la historia. Pero son más y recordados de mejor manera los que buscan el bien común y mucho mejor los que iban de la mano junto a Dios. Quiero decir si quieres ser enaltecido humillate y sirve a tus prójimos y sirve a Dios.
JEREMÍAS 1, 12
12 Y me dijo Jehová: Bien has visto; porque yo apresuro mi
palabra para ponerla por obra.
ISAÍAS 66, 2
2 Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas
fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y humilde de espíritu, y
que tiembla a mi palabra.
JUAN 14, 23
23 Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra
guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.
MATEO 24, 35
MATEO 24, 35
35 El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no
pasarán.